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miércoles, 7 de junio de 2017

RUTA POR LA SERENA II (Al sur de Badajoz)

En esta ocasión, os traigo una ruta por el sur de Extremadura, aunque la mayor parte de los kilómetros los haremos por Andalucía, teniendo que atravesar la Sierra Norte de Sevilla para llegar hasta la provincia de Badajoz, y entrando por la provincia de Córdoba, rodando por parte de la zona de Los Pedroches, dedicando una parte de nuestro tiempo a visitar la localidad de Belalcázar.
Carretera de Malcocinado a Azuaga

 Nos pondremos en marcha, en dirección Constantina para entrar en la Sierra Norte de Sevilla. La idea es llegar hasta Alanís y allí tomar la carretera de Malcocinado para entrar en la provincia de Badajoz y llegar hasta Azuaga.
¿Qué os cuento de este itinerario hasta Azuaga? La Sierra Norte estaba preciosa en primavera a primeras horas de la mañana, las carreteras estaban casi desiertas, el trazado es una maravilla para divertirse rodando, y la carretera de Alanís hasta Azuaga, tan divertida como la recordaba. Si no la conoces, deberías plantearte una ruta, y además, Azuaga tiene bastantes cosas que ver y visitar, aunque la reservo para una próxima ruta que te explicaré próximamente.
Como Azuaga ya la conocíamos, no nos paramos y seguimos nuestro camino. Tomamos la EX-111 en dirección Zalamea de la Serena, el pueblo que inmortalizó Lope de Vega en su obra "El alcalde de Zalamea". Este tramo, de unos 44 km, se hace un poco aburrido, ya que la mayoría del terreno lo forman campos de cultivo de cereal, alguna dehesa y con suerte, te encuentras alguna subida y bajada con curvas abiertas entre eucaliptos, que rompen la monotonía de las largas rectas.
Zalamea de la Serena (Badajoz)



Al llegar a Zalamea, lo primero que destaca entre los edificios, son dos de las torres de su castillo, que se encuentra en pleno corazón de la localidad rodeado de casas. Nosotros nos dirigimos hacia el castillo y nos lo encontramos cerrado. Nos dijeron que fuéramos a buscar a los municipales a ver si nos lo podían abrir para visitarlo, así que seguimos sus indicaciones y nos fuimos andando. En el paseo nos encontramos con la Iglesia de Ntra Sra. de los Milagros y el distylo, que son dos columnas romanas colosales, que parece ser que son la imagen de Zalamea. No pudimos disfrutarlas demasiado porque el mercadillo ocupaba toda la Plaza de la Constitución y no era muy agradable caminar entre achuchones de señoras mayores y vendedores queriendo venderte ropa interior a euro. Como tampoco vimos a ningún municipal por allí, decidimos seguir nuestro camino.
Viendo la hora que era, decidimos dar otro tirón hasta Castuera, que se encuentra a pocos kilómetros de Zalamea y allí tomar una cervecita para refrescarnos por dentro. Nos acercamos al centro de la localidad y aparcamos junto a la iglesia de Santa María Magdalena para tomarnos un refrigerio en una de los locales que rodean la plaza, y donde nos pusieron una croquetas buenísimas.
Castuera (Badajoz)


Benquerencia de la Serena



A partir de aquí, empezaba la carretera que estábamos buscando: la EX-104, que nos llevaría hasta Cabeza de Buey. Curvas amplias, la sierra a nuestra izquierda a modo de pared y algunas fortalezas en nuestro camino como las de Benquerencia de la Serena y la de Almorchón. Se me pasó el camino de acceso del castillo de Almorchón, pero el de Benquerencia, a pesar del estado de semi-ruinas presenta un aspecto imponente.

Belalcázar (Badajoz)


Al llegar a Cabeza de Buey, había que ir buscando el regreso a casa, y de este modo, pusimos rumbo al sur por la A-422, parando en Belalcázar para disfrutar de su patrimonio turístico y de su gastronomía. A pesar de ser un pueblo pequeño, no cabe duda de que tuvo que tener muchísima importancia en la Edad Media, por sus conventos, su iglesia y por su espectacular castillo. Por desgracia, no se puede visitar por dentro, ya que temen que se desprendan elementos o que se derrumbe.


Tras hacer un poco de turismo y de tomar café, continuamos nuestro camino de regreso, sin prisas pero sin pausa... Bueno, con una pequeña pausa en Hinojosa del Duque para sacar una foto de la que es conocida como la Catedral de la Sierra.
Desde Hinojosa del Duque hasta Alcaracejos, el camino es muy monótono, predominando las largas rectas y los campos de cultivo y dehesas para el pasto del ganado. A partir de Alcaracejos, tomaremos la N-502 en dirección Córdoba, volviendo a adentrarnos en la sierra por una carretera ancha donde predominan las curvas largas y abiertas, por lo que podrás mantener un ritmo alegre durante todo el recorrido, hasta enlazar con la N-432, para seguir nuestro camino de regreso, a través de Córdoba.
 Ya que como no íbamos demasiado mal de tiempo, decidimos atravesar la sierra de Los Villares desde el Cerro Muriano para llegar hasta la carretera de Almodóvar del Río y así regresar por Palma del Río, sin tener que pisar la autovía en ningún momento de todo el viaje, pero este itinerario, te lo explicaré en una futura ruta que estoy planeando.
Nos vemos en la carretera
Hinojosa del Duque (Córdoba)
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martes, 28 de febrero de 2017

RUTA DEL AGUA (Jaén y Granada)

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Por distancia, las zona oriental de Granada no la tenemos tan tratada como otras zonas de Andalucía, que para nosotros, tienen mejor acceso desde el centro de Andalucía, pero no por ello, son zonas carentes de encanto; todo lo contrario, y por eso, este año, vamos a intentar subsanar todo este tiempo en el olvido, aunque, al ser una zona alejada, nos la propondremos ir recorriendo por rutas de fin de semana. La Sierra de Castril, la recorrí hace unos años en coche, regresando de un viaje por Albacete y Murcia, y la recordaba muy gratamente, por lo que estaba deseando volver por esta zona. Después de darle muchas vueltas de cómo se podía plantear la ruta decidí organizarla de esta manera, para que algunos compañeros que venían por la zona por primera vez, disfrutaran de lugares con encanto a lo largo del recorrido. La ruta no iba a quedar tal como os la voy a contar, pero en todo viaje, surgen imprevistos, se puede perder tiempo porque ves algo que te gusta y quieres dedicarle más tiempo, y todas esas cosas te van restando tiempo que te obligan a recortar la ruta. No me enrollo más, y vamos a sumergirnos en esta ruta. Cuando veas las imágenes, el vídeo y leas el texto, entenderás por qué he llamado a esta ruta La Ruta del Agua.... ¡Arrancamos!
Nuestro punto de salida para esta ruta será la localidad jienense de Torreperogil; localidad vecina de la monumental Übeda. Para llegar a esta localidad tienes dos opciones:
a) Subes por la A-4 en dirección Madrid hasta Bailén, y allí tomar la N-322 en dirección Albacete hasta pasar Úbeda y llegar a Torreperogil. Me gustaba mucho más esta carretera cuando era entera una nacional de dos carriles, pero ahora la están convirtiendo en autovía y es posible que encuentres algunos tramos en obras. El mayor encanto de este tramo, para mi gusto, es pasar junto a la localidad de Canena contemplando su majestuoso castillo, dominando la localidad.
b) En tiempo es prácticamente el mismo, ya que desde que han convertido la A-316 en autovía, se accede muy rápido desde Jaén hasta Úbeda. Nosotros llegamos a Jaén por la carretera que une Priego de Córdoba (ver Ruta del Califato II) con Alcaudete (ver Ruta del Califato III), y sin llegar a esta última, tomamos la A-316 en dirección Martos para llegar a la circunvalación de Jaén, y desde allí tomar la Autovía del Aceite hasta Úbeda, donde accederemos a la N-322 para llegar a Torreperogil. Este itinerario es mucho más divertido, sobre todo desde Lucena hasta Alcaudete.
Una vez que llegues a Torreperogil, sigue las indicaciones de "Castillo". Pasarás la plaza donde se encuentra el Ayuntamiento y varias casas solariegas. Pasada dicha plaza, llegarás por estrechas calles hasta la Iglesia Parroquial de San Pedro (S.XVI) de estilo gótico isabelino, y muy cerca de ella, las Torres Oscuras (S. XIII), que pertenecen a lo que fue antaño el castillo de la localidad y que hoy día es un auditorio. Nosotros no les dedicamos mucho tiempo porque había mucho que ver y que recorrer, pero la próxima vez, tendré que dedicarle más tiempo a esta población, que me agradó bastante a pesar del mal tiempo que teníamos.

Dejamos Torreperogil en dirección Cazorla por la A-315, pero al llegar a Peal del Becerro (Ver Ruta por la Sierra de Cazorla), seguiremos en dirección Quesada, donde destacaremos los últimos kilómetros de este recorrido, desde donde se contempla la localidad suspendida en el aire, junto al tajo en el que se encuentra. Deja la moto en alguna de sus plazas, y adéntrate por alguno de sus antiguos arcos (el de Los Santos o el de la Manquita de Utrera), en el casco antiguo, lleno de calles estrechas y encaladas, adornadas con las macetas de colores alegres que le dan vida al entorno. Pasea hasta la zona alta de la localidad, donde se encuentra la Iglesia de San Pedro y San Pablo, y los restos de murallas de lo que fue su poderoso alcázar. Acércate a sus miradores y déjate seducir por sus vistas antes de emprender de nuevo el viaje o de acercarte a visitar su museo de arte rupestre.




Desde Quesada, saldremos por la A-6206, en dirección al Santuario de Tíscar. A partir de aquí, es cuando vas a empezar a disfrutar de unas vistas estupendas, mientras ruedas por carreteras con encanto, ganadas a la pared de la montaña. Mucho ojo, en periodos vacacionales, con la cantidad de coches que circulan por esta zona. Nosotros, al ser invierno, no nos encontramos con demasiados vehículos. En nuestro trayecto al Santuario de Tíscar, pasaremos junto a la Atalaya del Infante don Enrique. Antes de llegar al santuario, podrás ver el castillo de Tíscar. mimetizado con el entorno y con la roca sobre la que está construido. El santuario de Tíscar, está dedicado a la Virgen que lleva su nombre, Ntra. Sra. de Tíscar, y, aunque es de reciente creación, aún conserva algunos elementos arquitectónicos con varios siglos de antigüedad. Desde la plaza del santuario se puede acceder a la escalera que conduce al castillo; para serte sincero, te diré que aún no me he visto con el ánimo suficiente para subir a sus torres, pero en alguna ocasión lo haré, pero con un calzado e indumentaria adecuados. Junto al santuario, hay un local, con una agradable terraza sobre el túnel que permite el paso de la carretera por la montaña. Desde el túnel, llegaremos en pocos minutos al aparcamiento de La Cueva del Agua (está bien señalizado). Una vez que dejes la moto aparcada, prepárate para disfrutar de los sentidos del oído, el olfato y la vista. He estado en tres ocasiones, y esta última ha sido cuando más he disfrutado de este entorno, ya que en las ocasiones anteriores he ido en verano y apenas corría el agua entre las montañas. Pero en esta ocasión ha sido espectacular, para todos los que nos adentramos en la cueva. Echa un vistazo al vídeo para hacerte una idea, pero aún así, nada es comparable como verlo y vivirlo.
Dejando atrás la Cueva del Agua, seguiremos en dirección sur por la A-6206: un trazado sinuoso por la sierra: túneles, bosques, puentes para salvar los cañones, estupendas vistas, el olor a pino,... un recorrido genial para disfrutarlo sin prisas. Esta carretera desemboca en la A-315, que une Torreperogil con Baza. Nosotros continuaremos hacia Baza hasta encontrar la localidad de Pozo Alcón. Este fue nuestro lugar elegido para pasar la noche. Elegimos El Hotel Ciudad de Pozo Alcón, que por un módico precio nos ofrecía habitaciones correctas y espaciosas (las camas estaban un poco vencidas) y un amplio garaje para guardar las motos sin aumentar el precio de 40€ (en temporada baja). Nos dimos una vuelta por la localidad pero volvimos al local del hotel, donde cenamos estupendamente por un precio muy reducido. Ya sabéis la costumbre que hay en Jaén y Granada de poner la tapa con la cerveza. Bueno, bonito y barato, como a nosotros nos gusta.
Por la mañana salimos de Pozo Alcón, por la A-326 en dirección Castril-Huéscar. En pocos kilómetros entraremos en el P.N. de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, viéndonos rodeados de extensos bosques de pinos, y en algunos tramos podemos contemplar el Embalse de la Bolera a nuestra izquierda. Hay varias zonas para poder parar el vehículo y disfrutar de las vistas, así como varios establecimientos para poder desayunar o tomar un refrigerio, dependiendo de la hora a la que llegues. Cuando salgas del bosque, encontrarás una zona más rectilínea y sin ninguna gracia, que te hará pensar que hasta Castril se ha acabado la diversión. ¡Qué te los has creído! De repente empieza un nuevo tramo de curvas enlazadas en ascenso, hasta que comienzas el descenso hacia el valle que forma el río Castril, y al salir de una de sus curvas cerradas, aparece: el embalse del Portillo, con sus aguas azules entre los montes que lo rodean, y un poco más allá, la localidad de Castril, con su castillo coronando el pueblo y la figura de El Sagrado Corazón, en el punto más alto protegiendo a sus habitantes. Una parada en la presa debe ser "casi obligatoria". Bellas vistas del embalse y de la localidad.




Desde la presa hasta Castril no tardarás más de 10 minutos, con un bonito recorrido serpenteando por la sierra. Al llegar a la localidad sigue las indicaciones de "Centro Ciudad" y aparca la moto para disfrutar de este pueblo serrano. Adéntrate por sus calles blancas y sus plazas, por las que corre el agua con un rumor que relaja al visitante. Busca la Peña del Sagrado Corazón, que es lo más representativo de la localidad. Allí encontrarás su iglesia del siglo XVI, y la oficina de turismo, desde donde podrás acceder al castillo que asciende por la peña y que te permite coronar la base donde se encuentra la venerada imagen protectora. Las vistas son espectaculares y te dejarán ver el paso del río Castril por el cañón que lo rodea, que será el otro lugar que te recomendaré.


Cuando hayas disfrutado del centro de la localidad, vuelve hacia la moto y continua bajando por la calle buscando el río. Allí encontrarás un buen sitio para dejar tu montura, y después de atravesar la Arboleda Perdida, llegarás al comienzo de un sendero que transcurre por el cañón, caminando durante un tramo del trayecto, por unos tablones de madera sobre el río. ¡Es una maravilla!. El recorrido circular es de unos dos kilómetros, pero lo más atractivo es el paseo hasta el molino de agua: pasarelas de madera, puentes colgantes, túneles,... Tienes que verlo con tus ojos.
De regreso a las motos para seguir nuestro itinerario nos llegó una sorpresa. Íbamos discutiendo la posibilidad de acortar la ruta porque el tiempo se nos echaba encima y todavía había que hacer muchos kilómetros de regreso, así que propusimos volver a Pozo Alcón y volver a tomar la A-315 hasta Baza, pasando junto al Embalse del Negratín, que es otro de los embalses más importantes de Andalucía y visitar posteriormente Baza, antes de coger la A-92 para nuestro regreso. Pero quiso la casualidad, que hubiera en el aparcamiento una familia mirando nuestras motos, y con los que nos pusimos a hablar. El padre nos preguntó si habíamos estado en el bar El Rincón en Castilléjar, una localidad ubicada en la sierra, en la carretera que une Huéscar con Baza. Le dijimos que no y le preguntamos que por qué nos lo preguntaba. Su respuesta nos dejó sorprendidos: -"Pues porque es un local totalmente decorado de cosas de Harley-Davidson, con motores, depósitos, placas,..."
La cosa estaba clara: ya sabíamos dónde íbamos a ir a comer.
Salimos de Castril por la A-326 en dirección Huéscar, tomando a los pocos kilómetros, un desvío que indica Benamaurel-Baza por la GR-9105. En pocos minutos llegarás al cruce de la carretera que conduce a Castilléjar (GR-9102). Cuidado con las indicaciones que puedes saltártelas si no vas atento. Salvo el tramo más próximo a Castril, que tiene las curvas muy cerradas y con ángulos de casi 360º, el trazado hasta la localidad es bastante rápido, ya que las curvas son, en su mayoría, amplias y el asfalto es bastante aceptable. Al entrar en Castilléjar preguntamos por El Rincón, y enseguida nos dieron las indicaciones oportunas para llegar hasta él. Por fuera no te hace pensar lo que vas a encontrar al abrir las puertas. Es un santuario para cualquier amante de las "jarlys". El trato fue excepcional, al igual que el servicio, y la comida estaba riquísima, aunque he de confesar, que las albóndigas fueron las que más me gustaron. Un rato muy agradable el que pasamos en este local.
Pero todo lo bueno se acaba y había que volver a casa. Iban quedando pocas horas de sol y todavía nos quedaban alrededor de unos 300 kilómetros de regreso, así que pusimos la directa hacia Baza por la A-4200, y una vez que enlazamos con la autovía, metimos la quinta hasta hacer todo el recorrido por autovía hasta Osuna, con sus correspondientes paradas para estirar la espalda, echar gasolina y permitir que la sangre volviera a correr por nuestros glúteos.
Espero que estas indicaciones te hayan servido para hacerte una idea de esta bonita ruta que compagina pueblos con encanto, paisajes serranos cargados de escarpadas montañas y una zona por la que el agua brota por todas partes.
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jueves, 26 de enero de 2017

RUTA DE LOS PUEBLOS BLANCOS IV: POR LA SIERRA DE GRAZALEMA

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Si eres uno de los pocos propietarios del libro "DESCUBRIR ANDALUCÍA EN MOTO",  y te lo has leído, reconocerás esta ruta como una variante de la ruta de los Pueblos Blancos I. Al principio la añadí en el libro como una variante porque había tramos que compartía con la ruta que te he referido, pero a medida que más hago esta variante, más aprecio le tengo, más la valoro y creo que se merece tener un reconocimiento dentro de este blog por méritos propios. Por los pueblos que se visitan, por las estupendas carreteras por las que se rueda y por los bellos paisajes que te brinda. Una ruta que nos hará volver a rodar por la Sierra de Grazalema, rodeados de paredes verticales de rocas que franquean la carretera mientras que al otro lado nos acompaña, en ocasiones, algún barranco por el que más nos vale no caer.
Arranca tu moto porque empezamos nuestra ruta ¡YA!
Nuestro punto de partida, para empezar a disfrutar de carreteras con encanto será la localidad de El Bosque, de la que no te voy a decir nada más, ya que en muchas otras ocasiones, ha sido lugar de paso en algunas de nuestras anteriores rutas. Sólo te diré que nosotros la tenemos como punto de parada para desayunar cuando nos adentramos por estos lares, y aunque no me gusta hacer publicidad, si os diré que el mejor sitio, es un local que está en plana curva según vas por la travesía. Imposible confundirse porque siempre está "petado" de vehículos y de gente: senderistas, bikers, ciclistas,...; por algo será. Nosotros, para acceder a esta localidad, lo hacemos siguiendo un recorrido bastante entretenido, que es accediendo a la A-376 (carretera de Utrera a Puerto Serrano) atravesando los pueblos de Morón de la Frontera y Montellano, ambos de la provincia de Sevilla. La carretera que une estas dos localidades tiene tramos buenísimos para rodar en moto, pero en los meses fríos hay que tener cuidado con las zonas de umbría.
Al llegar al cruce con la A-376 giraremos en dirección Puerto Serrano-Ronda. En la segunda entrada de Puerto Serrano verás las indicaciones de Villamartín. Sigue dicha carretera, y cuando llegues a la A-384, métete por debajo de esta carretera y continúa recto por esa carretera. No encontrarás un paisaje muy llamativo, ya que casi todo son tierras de cultivos y dehesas para que el ganado paste, pero si tiene un trazado divertido, que te permite mantener un ritmo alegre pero sin dejar de prestar atención, porque a veces te encuentras algunas curvas más cerradas de lo que pueden parecer cuando entras en ellas. No tardarás mucho en llegar a la A-373, que une Villamartín con Ubrique. Será esta última localidad nuestro destino. El paisaje empieza a mejorar internándote en la sierra, las curvas son amplias y largas y te permitirán inclinar la moto a buen ritmo sin tener que jugar con el freno ni con el cambio, y el asfalto hasta El Bosque es bastante respetable. El problema es el tráfico y los posibles controles de velocidad que pueden sorprenderte, sobre todo en los cruces de Prado del Rey.
Dejando atrás El Bosque, el paisaje mejora, el trazado sigue siendo divertido, o quizás más, pero el asfalto empieza a hacerse más rugoso y a presentar algunas irregularidades molestas. Aún así, los trece kilómetros que separan El Bosque de Ubrique se te harán cortos.
De Ubrique, sólo te diré que le eches un vistazo a la Ruta por el Parque Natural de los Alcornocales si quieres más información sobre esta localidad que destaca entre las montañas que la rodea por el blanco de sus casas.
Sin entrar en Ubrique, junto a una gasolinera a tu izquierda, encontrarás la carretera que andamos buscando: A-2302, que une Ubrique con la localidad de Grazalema, y que es una de las principales razones por la que existe esta ruta. Sencillamente fantástica. Es muy posible que no puedas rodar rápido por ella, porque tiene un buen puñado de curvas en forma de herradura, pero su trazado, sus paisajes, sus olores, te harán disfrutar de sus casi 30 kilómetros de recorrido.



Al comenzar a subir por la carretera encontrarás unas bonitas vistas de Ubrique, y a unos cientos de metros, verás el desvío de la ciudad romana de Ocuri, por si quieres hacer un poco de turismo cultural. El ascenso es continuo durante varios kilómetros con los barrancos a tu izquierda y las rocas a tu derecha, mientras vas enlazando curvas y más curvas bastante cerradas y lentas, que a medida que nos vamos acercando a la localidad de Benaocaz se van convirtiendo en curvas más rápidas y abiertas, con los tajos a tu derecha y el blanco impoluto de las casas de la localidad destacando en el horizonte. Al llegar a Benaocaz, te recomiendo que entres por la primera entrada y te dirijas al centro del pueblo siguiendo las indicaciones de "Ayuntamiento". Al llegar a este, encontrarás una plazuela frente al edificio (nosotros solemos aparcar junto a las escaleras de la plaza), pero un poco más adelante, encontrarás otra plazoleta con la terraza de un local, que te permitirá tomar algún refrigerio con unas vistas fabulosas. Desde donde aparques la moto, dirígete hacia la parte alta del pueblo en busca del Barrio Nazarí que conserva su antiguo empedrado, flanqueado por casas encaladas con coloridos parterres. Este sabor árabe que impregna toda la localidad, contrasta con la nobleza y de las casas señoriales dieciochescas. Podrás encontrar el Museo Histórico de la Sierra de Cádiz, y descubrir otros monumentos relevantes como la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, las ermitas del Calvario y San Blas, el Abrevadero, la Fuente Pública y el Ayuntamiento. Enclavado en la sierra, también se encuentran los restos del Castillo de Aznalmara (ss. XIII-XIV), pero para visitarlo, tendrás que estar dispuesto a darte una buena caminata,



Dejaremos Benaocaz, para continuar por la A-2302, en dirección Villaluenga del Rosario. Son pocos kilómetros los que separan estas dos localidades, pero te verás rodeado de paredes verticales de rocas, que te harán sentir pequeño. Es muy posible que te encuentres en el trayecto algún rebaño de la famosa cabra payoya, de la cual se extrae la leche para hacer el suculento queso payoyo de la zona. Al llegar a Villaluenga es muy posible que te encuentres grupos de motoristas descansando en alguna terraza cerca de la fábrica de queso. Yo aprovecho cada vez que voy para traerme algo de queso después de probar sus variedades en su despacho de atención. Villaluenga tiene muchos encantos que deberás ir descubriendo poco a poco caminando por sus empinadas cuestas entre sus calles blancas. Entre sus edificios más destacados, podemos nombrar la Iglesia de San Miguel (siglo XVI) o la Iglesia-cementerio de El Salvador, que fue destruída por las fuerzas napoleónicas durante la invasión. Pero el edificio que más me gusta visitar es su particular plaza de toros, por su forma, casi poligonal y su situación sobre las rocas. Como curiosidad, te diré que es la localidad a mayor altitud de toda la provincia de Cádiz.
Después de probar su estupendo queso, continuaremos nuestro camino, disfrutando de bellos paisajes y arboladas hasta llegar a la localidad que le da nombre a todo el Parque Natural: Grazalema. Hay un tramo, sobre todo el más cercano a la localidad, en el que el asfalto se vuelve más rugoso y tiene más irregularidades. Sólo, es cuestión de tomárselo con un poco de calma y disfrutar de las estupendas vistas. Al llegar a Grazalema, antes de entrar en la localidad pasarás por el cruce que indica "Algodonales", que será la carretera que nosotros seguiremos después de disfrutar un poco de esta bonita localidad. No voy a volver a repetir la información de dicha población, ya que te hablé de ella en la Ruta de los Pueblos Blancos I, pero sí te insistiré que merece mucho la pena aparcar la moto y dejarse seducir por los encantos de esta localidad serrana.




Como ya te he dicho antes, saliendo de la localidad por donde habíamos entrado, encontraremos la CA-9104, que nos indicará Algodonales. Una estrecha carretera, plagada de curvas, normalmente en dirección descendente, por lo que tendrás que controlar la moto con el freno para no dejar que coja demasiada velocidad en las muchas curvas cerradas que encontrarás. Tras diez kilómetros sin aburrimiento, llegarás al cruce con la A-2300. Gira a la izquierda en dirección Zahara de la Sierra. Durante unos diez kilómetros disfrutarás de un trazado sinuoso, con curvas rápidas en su mayoría, con buen asfalto y las vistas del Embalse de Zahara a tu derecha, que te acompañará en todo el recorrido hasta que pases sobre la presa, una vez que dejes atrás la localidad de Zahara de la Sierra y su torre del homenaje, que es de lo poco que queda de la impresionante fortaleza que un día protegió la zona. Atravesando la presa, llegaremos en pocos minutos a Algodonales y a la A-384 (ver ruta de los Pueblos Blancos III). Al llegar a dicha carretera, cada uno tendrá que decidir su camino de vuelta, según el tiempo del que disponga o las ganas que tenga de volver a casa. En nuestro caso lo haremos tomando dirección Antequera, para disfrutar de su trazado hasta llegar al cruce de Almargen, donde tomaremos la A-451 en dirección Osuna, pasando antes por El Saucejo, y así llegar a Lantejuela, que es nuestro punto de salida.
Espero que te haya gustado esta ruta y que la disfrutes sin prisas, porque sin lugar a dudas, es una ruta para saborearla, y si es en moto, mejor aún.
Nos vemos en la carretera